Un estereotipo es una imagen convencional o una idea preconcebida. Se trata de una concepción popular sobre un grupo de personas y constituye una forma de categorizar conjuntos de personas grupos de gentes de acuerdo con sus apariencias, comportamientos y costumbres Los estereotipos refuerzan los prejuicios y convicciones que tenemos sobre los objetos, las clases sociales, las instituciones e incluso sobre nosotros mismos (nuestro grado de aceptación o autoestima están afectados por convicciones estereotipadas).
Las imágenes e se situarían entre la realidad y la percepción provocando una orientación selectiva y distorsionada de la propia realidad.. Una de sus funciones sociales más relevantes es servir a los intereses y necesidades de los grupos dominantes.
En la publicidad se recurre a los estereotipos por un doble motivo. Primero por un imperativo netamente económico: el espacio en prensa para significar o el tiempo de televisión para emitir el anuncio es muy limitado y por lo tanto hay que recurrir a imágenes convencionales que sean decodificadas sin ningún tipo de dificultad por las audiencias. En segundo lugar, también la publicidad necesita los estereotipos como estrategia informativa porque las audiencias son emotivas antes que racionales: los signos se registran a nivel consciente pero los valores se quedan grabados a nivel inconsciente.
Si nos centramos en el mensaje publicitario dirigido a los jóvenes observamos que se evita todo enfrentamiento dialéctico con esta audiencia y por eso se recurre al estereotipo, ofreciendo la representación de un mundo feliz e ideal donde milagrosamente la pobreza, la fealdad, la enfermedad, los cuerpos deformes y mutilados, la lucha de clases o los problemas sociales han desaparecido por completo.
Las imágenes e se situarían entre la realidad y la percepción provocando una orientación selectiva y distorsionada de la propia realidad.. Una de sus funciones sociales más relevantes es servir a los intereses y necesidades de los grupos dominantes.
En la publicidad se recurre a los estereotipos por un doble motivo. Primero por un imperativo netamente económico: el espacio en prensa para significar o el tiempo de televisión para emitir el anuncio es muy limitado y por lo tanto hay que recurrir a imágenes convencionales que sean decodificadas sin ningún tipo de dificultad por las audiencias. En segundo lugar, también la publicidad necesita los estereotipos como estrategia informativa porque las audiencias son emotivas antes que racionales: los signos se registran a nivel consciente pero los valores se quedan grabados a nivel inconsciente.
Si nos centramos en el mensaje publicitario dirigido a los jóvenes observamos que se evita todo enfrentamiento dialéctico con esta audiencia y por eso se recurre al estereotipo, ofreciendo la representación de un mundo feliz e ideal donde milagrosamente la pobreza, la fealdad, la enfermedad, los cuerpos deformes y mutilados, la lucha de clases o los problemas sociales han desaparecido por completo.
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